Como muchos, he sido testigo de una discusión
en torno a reforma tributaria que genera más desconfianza que certezas y a su
vez, ha empobrecido el diálogo político-social.
Por lo tanto, a pesar de no ser experto en
temas tributarios, estudié la Reforma planteada, leí diferentes posturas y aquí
comparto mi punto de vista, amparado en mi experiencia y sentido común. Los
temas y detalles que van saliendo, dan para más de una columna (entiendo que
cuesta leer más de una página sin que whatsapp interrumpa), entonces planteare
todos los puntos principales de la Reforma, pero voy a dividir esto en varios
apartados.
Impuesto de
Primera Categoría (a las
utilidades de las empresas)
Reforma: El aumento del impuesto de primera categoría
de un 20% actual a un 25%. Eliminación del FUT y derogación del Articulo 14 bis
y quater de la Ley de Renta.
Análisis: Tal como suena, lo primero podría ser
razonable. El problema gira en torno a la eliminación del FUT; las empresas hoy
pagan impuestos sólo sobre las utilidades que retiran y no sobre lo que se re
invierte.
Esto claramente es un desincentivo a la
inversión y a su vez, representa un problema de liquidez. Las empresas pueden
tener utilidades, pero estas muchas veces no están necesariamente disponibles, están
en cuentas por cobrar (normalmente los las empresas grandes pagan a 90 e incluso 180
días), en existencias u otras partidas. Han sido “reconocidas”, no “percibidas”.
Para una gran empresa, la alternativa es la
deuda a la hora de invertir. Para una Pyme el mercado financiero es más caro
(es caro ser pobre). Al ser un cliente más riesgoso, el banco no presta o lo
hace a un precio (tasa) más alto.
Las empresas todos los meses hacen Pagos
Provisionales Mensuales (PPM), adelantando su impuesto de primera categoría. La
ley contempla una rebaja de un 15% (25-15=10%) para las Pymes, pero esto sólo
como una norma transitoria por 12 meses.
La Reforma contempla una excepción
extendiendo el Art 14 bis de la Ley
de Renta, donde las empresas
individuales que tengan ventas de hasta 14.500 UTM anuales (606 millones aprox)
no pagan impuesto de primera categoría (hoy es hasta 5.000 UTM). Sin embargo,
esto deja fuera a toda empresa que tenga más de un socio.
La Reforma a su vez deroga el Art 14 quater
que contempla una excepción similar para cualquier Pyme (no necesariamente
unipersonal o IRL) que tenga ventas de hasta 28.000 UTM anuales.
Si una Pyme antes pagaba un 20% de impuesto
sobre el 30% de utilidades que retiraba, hoy pagará un 25% sobre el 100%. Es
decir, se multiplica su carga en casi 4 veces, sin considerar todos los costos
para suplir su falta de liquidez.
Una pyme que hoy tiene ventas por 250
millones al año y tiene una utilidad de 36 millones al año (3 millones por mes)
y sus dueños retiran 12 millones (un
millón cada mes), paga 2.4 millones en
impuesto de primera categoría (20% x 12m) ya que re invierte 24 millones. Con
el nuevo sistema sin importar si invierte o retira, pagará 9 millones (25% x
36m).
Esto afecta seriamente a toda empresa,
incluida las pymes con excepción de las empresas unipersonales, con un fuerte
desincentivo a la inversión. De hecho empeora la situación de las Pymes con la
derogación del 14 quater.
La Reforma habla mucho de la comparación con
países desarrollados, sin embargo la tendencia de estos ha sido bajar los
impuestos las empresas en los últimos 15 años.
Propuesta: Un impuesto de primera categoría progresivo.
Es decir, quienes ganan menos pagan menos y quienes ganan más pagan más (como
el impuesto al trabajo de las personas). Donde un primer tramo de utilidad no
tenga impuesto, el siguiente un 5%, después un 10% y así hasta llegar a 25%.
Para esto, es necesario legislar con respecto al Multi-RUT y evitar que una
empresa se “divida” en muchas para parecer como si fueran muchas pymes y no una
gran empresa.